Navantia en La Isla: la Bazán, un sentimiento que nunca se fue

En San Fernando, hablar de Navantia es hablar de historia viva. Para los isleños, ayer, hoy y siempre, será la Bazán. Un nombre que no solo identifica a una empresa, sino que forma parte inseparable de la memoria colectiva, de las raíces culturales y de la propia idiosincrasia de un pueblo que ha crecido y resistido al abrigo de sus astilleros.

La antigua Empresa Nacional Bazán fue durante décadas mucho más que un centro de trabajo. Fue escuela de oficios, sustento de miles de familias y motor económico de la ciudad. Aunque con el paso del tiempo llegaron los cambios de denominación -IZAR primero, Navantia después-, la esencia permanece intacta. Para San Fernando, la Bazán nunca se fue, porque nunca dejó de latir en su gente.

Hoy, Navantia sigue siendo una pieza clave del tejido socioeconómico de la Bahía de Cádiz, generando miles de empleos directos e indirectos y proyectando el nombre de San Fernando en el ámbito internacional. Bajo la presidencia nacional de Ricardo Domínguez García-Baquero, la empresa ha vivido una etapa de estabilidad, modernización y crecimiento. Un presidente con amplia experiencia en la gestión pública y empresarial, que ha sabido imprimir una visión estratégica sólida y de futuro.

En lo personal, me une a Ricardo Domínguez García-Baquero una vieja y estrecha amistad, nacida cuando ejercía como director general de Industrias Agroalimentarias en la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía. Fue entonces cuando me encargó un importante estudio de investigación sobre la cocina rural andaluza, origen de una relación basada en el respeto, la confianza y la amistad.

Los grandes acuerdos internacionales alcanzados en los últimos años, especialmente con el Reino Unido y la Royal Navy, como el programa de construcción de buques logísticos Fleet Solid Support, sitúan a Navantia en la vanguardia de la industria naval mundial y garantizan carga de trabajo y futuro durante décadas, consolidando miles de puestos de trabajo en la Bahía.

Pero si algo define a Navantia es su factor humano. En San Fernando y Puerto Real, la empresa cuenta con una dirección cercana y profundamente arraigada al territorio. Al frente se encuentra Alberto Cervantes, actual director de ambas factorías, un profesional “de la casa” que comenzó desde abajo y ha ido creciendo con esfuerzo, inteligencia y pasión por su trabajo. Su trayectoria encarna los valores de Navantia.

Cervantes es un director joven, dinámico y muy querido, conectado con el pueblo y su gente. No es casualidad que haya encarnado recientemente a uno de los Reyes Magos de Oriente de San Fernando, un gesto simbólico que refleja el cariño que despierta. Es un director de Navantia y, sobre todo, un director de San Fernando.

Su labor da continuidad al legado de José Antonio Rodríguez Posh, anterior director de Navantia en San Fernando, tristemente fallecido hace casi dos años, cuyo recuerdo permanece vivo entre quienes compartieron con él compromiso y dedicación.

Mención especial merece también José Antonio Olivas, responsable de Relaciones Institucionales, por su trabajo constante y eficaz fortaleciendo los vínculos entre la empresa, las instituciones y la sociedad.

Navantia es también memoria personal para muchos isleños. Quien firma estas líneas tuvo el honor de formar parte de la Bazán durante doce años, compartiendo trabajo y vida con grandes profesionales y coincidiendo incluso con su propio padre.

Por todo ello, Navantia no es solo industria. Es orgullo, arraigo y sentimiento. Y para San Fernando, seguirá siendo siempre la Bazán: el corazón industrial y emocional de una ciudad que sabe de dónde viene y hacia dónde quiere ir.

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