JUANMA, UN HOMBRE HECHO DE ESTEROS Y DE BUENOS SENTIMIENTOS

JUANMA, UN HOMBRE HECHO DE ESTEROS Y DE BUENOS SENTIMIENTOS

Con mi querido Juanma, un amigo de los que la vida te regala y el corazón nunca olvida. Compartimos amistad, ilusiones y una pasión por nuestra tierra que siempre nos mantendrá unidos.

La semana pasada, pudisteis comprobar que no dediqué mi habitual espacio de opinión a hablar de Juan Manuel García de Loma, mi querido Juanma, fallecido en la tarde-noche del viernes 30 de octubre. No fue por falta de ganas ni porque su pérdida no me hubiera golpeado profundamente. La terrible actualidad de aquellos días, marcada por la tragedia ferroviaria, exigía atención y espacio. Pero tengo algo muy claro: nunca es tarde para hablar de alguien a quien se ha querido tanto.

La noticia me llegó directamente de su hijo José Miguel, apenas dos horas después de su fallecimiento. Sentí una enorme congoja, como si hubiera perdido a alguien de mi propia familia. Inmediatamente escribí unas palabras que publiqué en Facebook y que tuvieron una extraordinaria difusión. Necesitaba expresar el dolor por la marcha de un hombre al que siempre llevaré en el corazón.

Mi amistad con Juanma nació en 2006, cuando coincidimos en el jurado del concurso Recetas Doradas de Andalucía, organizado por la OPP 56, de la que entonces era presidente. Yo vivía fuera de San Fernando y ambos nos llevamos una grata sorpresa al descubrir que éramos paisanos. Desde aquel encuentro nació una amistad sincera que no dejó de crecer.

Un emotivo recuerdo a Juan Manuel García de Loma, gran amigo, referente de la acuicultura andaluza y apasionado defensor de nuestros esteros, caños y salinas, cuyo legado profesional y humano permanecerá siempre entre nosotros.

Cuando regresé a mi tierra e impulsé la creación de la Cofradía Gastronómica Isleña Los Esteros, tuve muy claro que Juanma debía formar parte de aquella aventura. Quería contar con sus conocimientos, su experiencia y su extraordinaria sensibilidad hacia nuestros caños, esteros, salinas y la biodiversidad del Parque Natural Bahía de Cádiz. Su incorporación contribuyó a dar personalidad y prestigio a una entidad comprometida con la defensa de aquel patrimonio natural y gastronómico que tanto amaba.

Juanma fue mucho más que un cofrade: un magnífico docente y uno de los grandes impulsores de la acuicultura andaluza, con un papel fundamental en la creación de CTAQUA, el Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía. Su legado sigue vivo gracias al trabajo de sus dos gerentes, María del Mar Barrios y María del Mar Agraso, a quienes dejó al frente de la institución y que tanto lo quisieron y admiraron. Me emociona también saber que su querida hija Carmen, su “niña”, como él la llamaba, forma parte de ese equipo. Una hermosa manera de mantener viva su vinculación con una obra a la que dedicó tantos esfuerzos.

Durante mi presidencia en “Los Esteros” propuse que recibiera el reconocimiento de Cofrade Distinguido, iniciativa respaldada unánimemente por la Junta Directiva. También promoví su nombramiento como Cofrade de Honor de la Cofradía Gastronómica del Algarve portugués, distinción que recibió en Portimão, acompañado de su inseparable Mamen, con enorme satisfacción.

Hay un recuerdo que ahora adquiere un significado muy especial. Solía llamar a Juanma cada cuatro o cinco días y disfrutaba muchísimo de nuestras conversaciones. Incluso el día anterior a su fallecimiento hablamos sobre una actividad organizada en Estero Natural, de nuestro amigo Salvador Algarín. Recuerdo su cariño, su fortaleza y el coraje con el que afrontaba su enfermedad, sin perder las ganas de conversar ni el interés por aquello que tanto le apasionaba. ¡Quién me iba a decir que sería nuestra última conversación!

El sábado acompañé a su familia en el tanatorio y pude conversar con su esposa  y sus hijos, José Miguel, Juanma y Carmen. Quiero agradecerles de corazón el cariño y la cercanía con que me recibieron. Compartimos recuerdos y emociones que hicieron aún más presente su ausencia.

Me quedo con el hombre bueno, sencillo, generoso y trabajador; con el amigo y con el enamorado de unos esteros a los que entregó buena parte de su vida.

Querido Juanma, los caños seguirán llevando sus aguas, las salinas continuarán respirando y nuestros esteros conservarán algo de ti en cada rincón.

Yo seguiré echándote de menos. Porque hay amigos cuya ausencia no se acostumbra y cuyo recuerdo nunca se apaga.

Descansa en paz, querido Juanma. Ha sido un privilegio compartir contigo un pedazo de vida.

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